Nuestro planeta cuenta con un gran número de naciones,
etnias y razas, cada una de las cuales tiene sus propias costumbres y
rituales que las diferencian. Entre ellas destacan las costumbres
amorosas relacionadas con la búsqueda y el encuentro de la media
naranja.
1. Borneo. Los recién casados no van al baño durante tres días

Los representantes del pueblo Tidong, de Borneo, tienen que ser bastante tenaces si pueden
aguantar tres días y noches seguidos sin ir al baño después de la
ceremonia matrimonial. Los tidong opinan que liberar las entrañas durante los primeros tres días de vida de la pareja
puede traer la infelicidad,
infertilidad o hasta la muerte prematura de los hijos. Lógicamente les sirven poca comida y bebida, mientras ambos
permanecen encerrados en su casa y unas personas vigilan el cumplimiento de esa curiosa tradición.
2. 'Cabañas de amor' en Camboya
En Mauritania consideran que cuanto
más gorda sea
una mujer, mejor esposa será. Por lo tanto, las mujeres de este país del
África Occidental no saben qué son las estresantes dietas por las que
suelen pasar muchas mujeres occidentales para adelgazar y lograr lucir
bien el vestido de novia. Incluso en algunas partes del país hay
"granjas de engorde", donde las mujeres más ancianas mantienen como prisioneras a las jóvenes y las
obligan a consumir mucha comida.
4. La India. 'Boda vegetal' para prevenir una desgracia cósmica
Los indios son bastante supersticiosos y la
astrología
ocupa un lugar importante en su vida. Una de sus creencias dice que si
uno nace bajo la influencia de Marte (o manglik), probablemente el
matrimonio de esta persona no sea feliz. Y para
liberarse de la mala suerte esta persona tiene que
casarse con un árbol.
Los indios creen que cuando un manglik se casa primero con un
determinado objeto inanimado (como un árbol), la ira de Marte caerá
sobre ese objeto, y no en el conyugue. A propósito, ese objeto no tiene
que ser necesariamente un árbol. También pueden casarse con una estatua
del dios Visnú.
Bután. Recorrer las casas de las mujeres y meterse en sus camas
Los hombres solteros de Bután que quieren casarse suelen recurrir a una
tradición inusual, conocida como 'cacería nocturna', que consiste en
rondar vecindarios al azar hasta encontrar una casa con una mujer
soltera, entrar en la vivienda, colarse en su habitación e intentar
convencerla de que se vaya a la cama con él. Sin embargo, la tradición
es poco 'romántica' para los padres de las jóvenes. Los progenitores
ponen vallas, rejas en las ventanas y perros de presa para impedir la
entrada de estos 'cazadores'.
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